El Cuarteto de Nos en Barquisimeto: una explosión de emociones bipolares

La noche del pasado sábado 29 de octubre, Barquisimeto disfrutó de la presentación de la afamada y reconocida banda uruguaya, El Cuarteto de Nos,
en el Salón Paso Real.

A las 9pm se aperturó la entrada de asistentes al recinto, el cual si bien era algo pequeño, se dio perfecto abasto para quienes fuimos a verlos. Eventos como estos, generalmente, ocurren una sola vez en la vida. Tenerlos en Barquisimeto y no verlos, habría sido un acto sacrílego. Luego de que un poco de música amenizara tal apertura, a eso de 10pm, Dj Ultra subió a la tarima para ir creando ambiente, hora algo temprana sabiendo ya que el Cuarteto subiría a las 12am. Su selección comenzó a sonar y entre un montón de canciones que no conocía, pude saborear mi muy amado tema de Nirvana, Rape me, el cual -no es ni sarcasmo ni exageración; mi fijación con esta canción llegó a ser incontrolable- canté con pulmón ansioso, calentando motores  para la descarga de palabras que seguiría más tarde. Unas cuantas canciones más y se vino con Should I stay or should I go de The Clash y con Song 2 de Blur, otros súper clásicos que me pusieron de buen humor y que por supuesto me trajeron tan viejos como buenos recuerdos. De repente las luces se tornaron algo bajas, yo me paré del suelo entre adolorida y cansada de tanta espera allí en el mismo sitio (ya que si me movía, de ninguna manera iba a recuperar tan privilegiado lugarm así que me la calé. A dios gracias que no me dieron ganas de ir al baño) y la música comenzó a teñirse de letras en un español protestante, en un sonido que en algún recóndito lugar de mi memoria llegó a ser cotidiano. De pronto, ya todos estábamos impregnados de aquel aire espectante, con ritmos bien latinos vibrando en nuestros oídos, llenos de aquella euforia deseosa de liberarse pero reservándola, aguantando unos minutos más, repitiendo para nuestros adentros que ya todo estaba por comenzar.

Dj Ultra

Dj Ultra amenizando la velada

Entre tanto los roadies de la banda iban preparando el escenario, uno de ellos pegó el setlist del concierto cerca de dónde me encontraba por lo que pude observar con detalle la distribución de mis temas favoritos a lo largo del concierto antes de que éste empezara, naturalmente. Afinando guitarras aquí, probando micrófonos por allá, colocando unas cuantas toallas en cada lugar de los músicos, Dj Ultra se despidió agradeciendo nuestra estancia allí así como deseando un buen tripeo de la descarga que venía a continuación. Bajó del escenario y luego de unos minutos, gritos que cantaban al unísono un claro “¡cuarteto cuarteto cuarteto cuarteto!”, a oscuras, Álvaro Pinto subía con sus baquetas directo a la batería, Seguido de Santiago Marrero a los teclados, Gustavo Antuña con su guitarra haciendo una cordial reverencia y finalmente, Roberto Musso y Santiago Tavella a sus respectivos lugares. Entre aplausos, silbidos y gritos comenzaron a sonar los primeros acordes de la pieza homónima a su más reciente álbum Bipolar.

Cuarteto de Nos en vivo

Cuarteto de Nos @Barquisimeto Venezuela 29/10/2011

Al finalizar, Roberto Musso cruzó sus brazos en el aire y acto seguido, ofreció un cordial saludo a todos los presentes. Se sucedió el muy jocoso tema Nada Es Gratis en la Vida durante el cual no cesaron los ademanes que aludían a lo irónico de las situaciones que iban relatando al ritmo de la música. Seguidamente comenzaron a tocar una de las canciones que más me gustan de la banda, Ya no sé qué hacer conmigo, donde señaló su nalga al decirnos en dónde se tatuó al Che Guevara. Para esta canción mi garganta dio todo cuanto pudo para gritar con el más profundo sentimiento frases como “…ya me cambié el pelo de color, ya estuve en contra y estuve a favor…” y como “…Ya lancé piedras y escupitajos al lugar donde ahora trabajo!…”, esta última haciendo alusión a que en frente del salón donde se hacía el concierto, está ubicado el lugar donde estudié, al cual le guardo un desprecio alucinante y al que con mucho gusto le lanzaría piedras, escupitajos y mucha mierda.

Para calmar los ánimos que me habían despertado, nada pudo ser mejor que Así Soy Yo, el cual me trajo recuerdos de la Gran Sabana, siendo aquel el lugar en el cual me enamoré de la genialidad de aquella canción con frases como “…Porque en el ángulo de la vida yo he decidido ser la bisectriz…”. Gustavo aka Topo y Santiago Tavella, quienes se encontraban a los lados de Roberto, junto Álvaro Pinto y Santiago Marrera ejecutaban sus instrumentos recreando tan maravillosas melodías con sus aires bien amenos y divertidos, motivo por el cual, Roberto Musso se apeó del micrófono tras la finalización de la canción para decir:

“A veces somos bipolares. A veces somos raros. A veces somos las dos cosas”

y dar paso así, al excelentísimo Hoy Estoy Raro, donde al momento de cantar “me lo hicieron probar y no era tierno” Musso negaba con la cabeza haciendo un ademán con sus dedos emulando algo blando a la vez que bajaba la voz en gesto de tristeza que describía esa parte de la canción.

Gustavo Antuña

Gustavo aka Topo Antuña

Llegado el momento de que Santiago Tavella se adueñara del liderazgo vocal, éste sacó, no sé de dónde, un instrumento cuyo nombre desconozco, con forma (y por favor disculpen si les parece aberrante o grotezca mi comparación) de rallador de queso, hecho de metal, hueco y que se ejecuta a golpecitos con un baqueta. Nos contó que recibió unas clases para aprender a tocar aquel instrumento y que nos haría una demostración. Álvaro comenzó a tocar una rítmica básica a 4/4 si mal no recuerdo, esperando que al último tiempo, Santiago tocara lo que aprendió: un golpecito a su instrumento. Mientras nosotros estábamos envueltos en una risa divertida, Roberto Musso le preguntó que si él había pagado esa clase, aludiendo a lo precario que lucía su aprendizadje, lo suficiente como para que aquello hubiese sido gratis. Ya en esta onda, se sucedieron algunas otras  ”demostraciones” aunadas a chistes en el mismo tono y a las que finalmente, llegó la hora de interpretar Malherido, sexto tema de la noche en la que  Santiago Marrero, tecladista, tocó el bajo y Tavella, a parte de cantar, tocó aquel instrumento.

Musso y Tavella

Musso y Tavella

Cuarteto de Nos interpretando Pobre Papá

Cuarteto de Nos interpretando Pobre Papá

Gustavo Antuña y Roberto Musso en los coros de Pobre Papá

Gustavo Antuña y Roberto Musso en los coros de Pobre Papá

Durante Mírenme, Musso no paraba de hacer gestos vanidosos en pro del rol que tocaba asumir dada la letra de la canción, además de desabotonarle la camisa a Gustavo y mostrar los pelos de su pecho. Al interpretar Mi Lista Negra, Musso advirtió que en Barquisimeto aún no había encontrado a alguien para anotarlo en su lista y que esperaba no tener que hacerlo. Así pues tocaron tan buena canción y no se hicieron esperar los coros intensos para partes como “en mi lista hay gente que se pasó de lista”. Para Corazón Maricón, un tema clásico y viejo de la banda, Tavella se adueñó nuevamente del micrófono para cantar aquella lírica tan mítica como divertida. A su vez, durante Nada me da Satisfacción hicimos los coros al micrófono diciendo el “me aburre” que acompaña a las proposiciones que planteaba Musso en el break. Dando paso a uno de los más recientes temas que rápidamente se han convertido en clásicos de la banda, Roberto nos preguntó que si conocíamos el apellido de Gustavo. En aquel momento la mayoría respondió -me incluyo- Hernández, dada la obvia analogía entre ‘apellido’ y la canción que aún no habían tocado, ‘El Hijo de Hernández’. Llegando a la casa intenté conseguir el nombre completo de Gustavo Antuña para ver si en efecto, figuraba el Hernández y saber así si por casualidad la canción estaba inspirada en él pero no, no conseguí dar con su nombre así que sigo con la misma incógnita ante la letra de esa canción. ¿Qué culpa tengo yo de la casuística?

Para Pobre Papá, Santiago Tavella nuevamente se apeó de la voz líder, no sin antes prestar su micrófono a las notas que salían de la guitarra. Así le hizo a cada vez que la guitarra se quedaba con el liderazgo de la canción, intercalando su voz con algunos muy cómicos y sexies pasos de baile también. Al finalizar con tan cierta sentencia: Si el trabajo es salud, que trabajen los enfermos, la cual gritamos a todo pulmón, éste se lanzó al piso y quedó tendido boca arriba, alzando su micrófono a las cuerdas de la guitarra de Gustavo. A continuación Roberto le puso una toalla en la cara, tapándolo y acto seguido, se abalanzó encima de Santiago, con su guitarra aún puesta ¡y tocando! De ésta loca y divertida forma acabaron la canción por lo cual la ovación no se hizo esperar. Así pues, luego de restablecerse de su loca actuación, volvieron a uno de esos temas que nos hacen liberar la ira reprimida: Miguel Gritar, en la cual pudimos decir muy sabrosamente ¡NO AGUANTO NI UN MINUTO MÁS! Frase que ya habíamos dicho previamente a eso de 11pm cuando estábamos locos por que el Cuarteto apareciera, indicando la exasperación que sentíamos.

Santiago Tavella en el piso

Santiago Tavella en el piso

Roberto Musso encima de Santiago Tavella

Roberto Musso encima de Santiago Tavella al final de Pobre Papá

Lo que tocaron luego de Miguel Gritar, fue nada más y nada menos que otra de sus canciones hechas para estallar de risa: Invierno del 92, donde teníamos la obligada necesidad de escupir el “…¡otra rubia tarada!…”. De esta manera, al culminar la pieza, Musso nos dio las buenas noches y él y el resto de los miembros de la banda, se bajaron del escenario, a lo que todos nos quedamos  ”muy WTF?” ya que no habían tocado la canción por la que probablemente muchos los conocieron: Yendo a la casa de Damián.

“¡Damián, Damián Damián!” gritábamos todos, a la espera de su respuesta. A todos nos sorprendió que se bajaran de la tarima en ese momento, ya que sabíamos de antemano que, según el setlist, aún faltaban dos temas por tocar y, supongo yo, la mayoría pensó que no podía tratarse de un break dado el momento que escogieron para hacerlo, casi al final. Miré el setlist ya que lo tenía en frente (sí, estuve en primera fila :D ) pero en efecto, se trató de un break ya que debajo de Invierno del 92 estaba trazada una tenue línea. No sé si tenga relación pero sería mucha casualidad si no la tuvieran. Así pues, tras un breve instante, los muchachos subieron de nuevo a sus lugares y acto seguido, pasaron a agradecer a Aguacate Producciones por haber realizado el concierto y a nosotros, el público, por estar allí presentes. Acotaron que es la primera vez que estaban en una ciudad de Venezuela fuera de Caracas y, con una espontánea suspicacia, nos aclararon que tenían claro -valga la redundancia- que allí se encontraban presentes personas no sólo de Barquisimeto sino de otras ciudades como Valencia y Mérida (creo, la verdad es que no recuerdo bien las ciudades que mencionó).

Setlist del Cuarteto de Nos en Barquisimeto

Setlist del Cuarteto de Nos en Barquisimeto

De esta manera, envueltos en aplausos y gritos ensordecedores, el único Musso actualmente en la banda, fue relatando que en efecto, las mujeres de Venezuela eran bellas (siempre tienen que mencionar aquello delante de las acomplejadas como yo) y que era distinto a Uruguay, ya que allá “ganaban Miss Simpatía, no sé” a lo que todos reímos. Con motivo de tal explicación, dio paso a la presentación de “Las Misses del Cuarteto” anuncio que nos dejó a todos a la espera de unas chicas en traje de baño directo de Uruguay que se subirían a la tarima listas a erectar unos cuantos penes (y dada la cantidad de arrecostones que uno tiene que sufrir en un concierto, sería realmente terrible). Pero no, al ver como el “Topo” Antuña tomaba su toalla y emulaba una falda, comprendimos que se trataba de otra de sus bromas y jocosas actuaciones. Hecho esto, Roberto, con un aire llámese sensual, pasó a presentar a Santiago Marrero en los teclados y a Santiago Tavella en el bajo. Por último, presentó a Álvaro Pinto, baterista de la banda, a quien  describió como “el que más liga”, tomando éste la voz para preguntarnos si bailábamos. Yo mi por mi parte, respondí que sí, y como por lo visto fue la respuesta predominante, éste nos indicó que bailáramos la coreografía que pondrían en pantalla, la cual describía a un grupo de personas abrazadas que se movía rítmicamente de un lado a otro. Musso y Gustavo nos hicieron una demostración abrazándose y quedando de espaldas al público, moviéndose tal como lo hacían las personas del vídeo. Por su parte, nostros ya habíamos ‘captado’ el paso y ya estábamos haciéndolo. Musso pasó a hacer sus ya conocidos ademanes narcicistas propios de la temática que tenía la próxima canción, la ya muy conocida Me Amo, remake de la antigua versión lanzada en su disco Cortamambo, la cual comenzó casi sin darnos cuenta y que mientras transcurría, la seguíamos al ritmo de aquellos simples movimientos.

Álvaro Pinto explicando la coreografía

Álvaro Pinto explicando la coreografía

Para culminar tan espectacular, divertida y sinigual velada, comenzaron a salir aquellas palabras casi mágicas, tan dulces a nuestro oído, de la boca del vocalista principal, Roberto Musso: “Shendo un weekend a lo de Damián” con lo cual la coreada fue aún más intensa que en el resto de las canciones. Unida a numerosas mímicas que emulaban las situaciones que planteaba la canción, todos la seguíamos con unas inmensas ganas, tal como si la noche recién estuviera empezando. Al culminar con su ignorancia de por qué le cuesta tanto llegar, se despidió en nombre de la banda con un inmediato, breve y cordial: ‘Buenas Noches’ y en un abrir y cerrar de ojos, ya los chicos habían bajado, mientras nosotros gritábamos eufórica y efusivamente ovacionando al gran Cuarteto de Nos (que actualmente es de hecho, un quinteto).

El Cuarteto de Nos

El Cuarteto de Nos live @ Barquisimeto 29/10/11

Ya en plena calle a las 2am, un hombre que parecía pertenecer a seguridad, nos dijo señalando una camioneta que en aquel carro que iba saliendo del estacionamiento iba la banda, pero nadie le hizo caso y todos seguimos allí parados. No pasaron más de 5 minutos cuando alguien nos dijo, miren, ahí va Roberto Musso y al ver a la multitud de gente y oir los gritos, supimos que en efecto, era cierto y yo al menos salí corriendo, no sé bien con qué propósito, la verdad.
Al acercarme a la multitud, no pude ver de quién se trataba (ya que no confío en lo que dicen así a loco y también, porque soy bien bajita), ni de dónde estaba, ya que quién quiera que fuese, se encontraba rodeado de unos tres círculos de personas. Al rodear a tal multitud buscando de alguna manera tan siquiera ver de quién se trataba, no me pregunten cómo, de pronto me di cuenta de que estaba abrazando a Roberto Musso
¡ABRAZANDO A MUSSO!
¿Pueden creerlo? Yo en aquel momento estaba tan abrumada que no acaba de asimilarlo, no obstante, mi instinto me llevó a darle un beso en la mejilla a lo que él quedó algo sorprendido y a mí aunque me dio una pena tremenda, no fue suficiente para hacerme soltar su cintura y apartarme. Unos cuantos llegaron y bueno, casi que se me lanzaron encima para tomarse una foto al lado de Roberto, por lo cual, debí haber salido en unas 200 fotos de quién sabe cuanta gente (que por cierto, si tienen fotos suyas o saben de las fotos de otro ya sea en facebook, flickr, etc., de ese momento, indíquenlo aquí mediante un comentario y con un enorme gusto las veré :D ).

Se nos acercó un grupo de muchachos con sus entradas en mano, dándoselas a Roberto para que las firmara pero dada la brusquedad con que hicieron el gesto, un guardaespaldas se acercó violentamente y sacudió a unos cuantos y pidió a todos calma, que habría tiempo para todos, frase que Musso repetiría a continuación. Yo en un gesto de “Angélica por los clavos de Cristo, busca tu entrada sin despegarte de este hombre para que te la firme, no puedes irte de aquí, después de semejante oportunidad sin siquiera una firma” así que metí mi mano en la cartera y casi que sudando frío, dí con el boleto. Lo saqué y exactamente en ese segundo, Musso acababa de firmar las 500 entradas que la habían dado. Le pedí que firmara la mía y después pensé “y que le ponga mi nombre”; le dije con una calma casi fingida “ah y si puedes, le escribes mi nombre” a lo que él preguntó serenamente “-A ver cómo te llamás? -Angélica?, ala Angélica, disculpa que mi letra sea fea y no se entienda mucho” a lo que yo, prendada de tanto encanto, le dije “Para nada, que tú me firmes la entrada es por sí solo un grandísimo honor”. Le pregunté si le podía dar un beso y, sí, estuve tentada de hacerme de aquellos finos labios, pero no, nos dimos un mutuo beso en las mejillas y acto seguido, desaparecí de su lado, brincando de la alegría, euforia y extrema excitación, mostrando mi entrada firmada a todo el que conseguía a mi paso, diciendo que sho era grandiosa, en medio de la calle a las dos de la madrugada. Pasé entre un grupo de hombres que con exaltada caballerosidad me dio el paso a lo que yo tan pero tan alegre les conté mi hazaña de los dos besos y mi nombre en la entrada, a lo que uno de ellos bien atrevido, osado y probablemente tomado, respondió que él me podía dar mil. Yo reí y seguí mi camino hasta irme, con una sonrisa enorme en mi cara, exaltada, abrumada ¡extasiada!

Mi entrada firmada por Roberto Musso

Mi entrada firmada por Roberto Musso

Gracias Cuarteto de Nos, gracias por tan maravillosa noche. Nadie pudo haberme hecho tan feliz antes. Gracias, mi depresión me estaba acabando pero esa enorme dosis de endorfinas y adrenalina, fue el mejor chute que me haya podido tomar para contrarrestar aquel bajo líbido. Me hicieron erradicar aquellas absurdas ideas de impregnar mi futuro trabajo de melancólica tristeza.

¡GRACIAS!

Una noche que jamás olvidaré.

Una noche que pasará a la historia en las memorias de sus asistentes.

Una noche RARA Y BIPOLAR.

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