Los Pilares de la Tierra Junio 27, 2009
Posted by Miss Bathory in Cuentos chinos, General, Libros.trackback

Yo pensaba que después de leer La Catedral del Mar ya ningún libro me sorprendería, que ya ninguna historia sería tan fascinante como la de Arnau en la Barcelona medieval, pero fue la llamada de mi abuela la que me vislumbró algo aún más fantástico:
—Angélica, ¿Te gusta Los Pilares de la Tierra? Es muy parecido a La Catedral del Mar.
—No lo sé abuela, ¿por qué? Si me lo vas a regalar, bienvenido sea pues.
—Me lo regaló una de las señoras que cuido y estoy segura de que te va a gustar.
—Pues bien, lo espero.
Pero la verdad es que no lo esperaba; ¿algo parecido a La Catedral del Mar? Inaudito, pero en fin, el libro llegó a mis manos y ahí fue donde empezó todo.
Los niños llegaron temprano para ver el ahorcamiento.
Un comienzo extraño, pero ni hablar de lo siguiente. Al principio, es el relato paralelo de 3 historias: la de Tom y su familia, la de Philip y la de Lady Aliena (entre otros esbozos de otras historias de otros personajes). Estos relatos me confundieron, la verdad casi no veía la relación entre ellos, pero, ¿Por qué ansiar la relación? Lo bueno estaba por venir.
Debo decir que es una historia fuerte, de escenas crudas, lo que convierte a los Pilares de la Tierra en un relato encantador, el cual si no fuera porque tiene 1402 páginas, releería una y otra vez con la mayor satisfacción. No critico su final, puesto que Philip, el protagonista del libro, sólo quería esa paz justa para todos. Me encantó su pensamiento de que a partir de ese día, el mundo sería un poco mejor.
Y aunque no estoy segura de cómo es el panorama en “un mundo sin fin” (la continuación), sí estoy segura de que Kingsbridge sigue teniendo ese esplendor que el Prior Philip le dejó a la ciudad, sirviendo nuevamente como escenario para una apasionante historia, nuevamente.
Así pues, Kent Follet nos trae (bueno lo de traer es relativo porque el libro ya tiene unos cuantos años) una historia que se desarrolla en la Inglaterra del Medioevo, en una Inglaterra más monarca, creyente y devota de un injusto Dios, gobernada por reyes un tanto cobardes, plena de amargos pasajes que son observados a través de la lente de la vida monástica, el hogar de nuestro heroico Philip, que nos permite apreciar (y a diferencia de la Catedral del Mar) cómo funcionaba la Iglesia para la Europa de aquél entonces y nos deja ver que no todos los monjes ni priores ni obispos (ni ningún rango eclesiástico) era tan malvado e injusto. Si es correcto comparar, en la Catedral del Mar se hace mucho énfasis en lo que fue la Santa Inquisición y tooooodas sus faltas y pecados cometidos, mientras que en los Pilares de la Tierra, vemos que no todos eran unos villanos y por el contrario, el autor enfatiza múltiples aspectos de cómo era la vida para la época tomando en cuenta factores de muy diversos rangos, cuestión que Idelfonso Falcones si bien no pasó por alto, hizo mal en no marcarlos.
De cualquier manera, es un excelente libro. Lo recomiendo a ciegas. Es ideal para leerlo en semana santa en la cual los indecisos como yo nos la pasamos cuestionando el por qué celebrar algo en lo que casi nadie sabe su porqué (y a decir verdad tampoco les importa mucho) y peor aún, celebrar algo en lo que unos ni siquiera creen. Pero en fin, me encantó ese regalo y ansío desmesuradamente leer su continuación.
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