Holidays in the Sun II Marzo 28, 2009
Posted by Miss Bathory in Estupideces.add a comment

Podría contar el cuento desde que espegué de las sábanas hasta que Morfeo volvió a secuestrarme, pero no, contaré sólo la mejor parte, el día en que…
Bien, eran las ocho de la mañana, más o menos. Todos esperábamos el bus que nos llevaría a la granja; específicamente, esperaba que el chofer del bus llegara, yo tenía algo supremo en mente. Llegaron mis amigos, charlamos un rato acerca de nuestras experiemcias raras en el fin de semana, contamos chismes nuevos y otro sinnúmero de tonterías.
Como es de costumbre, cuando hay alguna excursión escolar, el bus va cargado de tontos quienes hacen que el chofer suene reguetón en su reproductor. ¡Ja! Pero esta vez no lo iba a permitir. Cuando éste hubo llegado, hablé con él, bueno, hablamos, María y yo:
Yo:- Buenos días Sr. Chofer.
Chofer:- Buenas, ¿sí?
Yo:- Bueno Sr. Chofer, como usted sabe (con tono adulador) que siempre ue nos lleva a algún lado, suena reguetón y a nosotras no nos gusta. ¿Podría poner este CD?
Chofer:-Sí vale, claro que sí.
Yo:-Bueno ahí está (le entregué bullet in a bible de Green Day, sé que no es lo más rockero pero me gusta bastante).
Chofer:-No vale, téngalo usted, luego me lo da.
Yo:-Ok. Ah! Y disculpe, ¿Cómo se llama usted?
Chofer:-Juan.
Yo:- Bueno, Sr. Juan, yo soy Angélica. Muchas gracias.
Chofer:-De nada hija.
Y nos fuimos.
No aguantaba la risa; sentí que podía hacerlo todo, fue tan supremo… Me subí al bus con una sonrisa de oreja a oreja, tan cerca de las cornetas como pude. ¿HIM? No, muy extraño para esta gente. Ummm Nirvana está bien (y Hagrid me amará, lo sé).
Cuando empezó a sonar Smells like teen spirit, sentí algo indescriptible. Aunque casi todos me miraron mal y renegaron de lo que sus oídos escuchaban. Está bien, a decir verdad no me importó en lo absoluto; me demostré una vez más que podía lograr culaquier cosa. Bueno, casi cualquier cosa.
Nos prometimos que hasta Lithium porque en verdad entiendo como se siente estar escuchando algo que no te gusta y te fastidie. ¡Pero es que el chofer fue más rápido! Tan pronto como terminó Breed, lo quitó del reproductor, como si sintiera que el demonio se lo llevaba por escuchar los berridos de Kurt. Me molestó un poco, pero María me consoló con: “Por lo menos logramos que lo pusieran. Créeme, eso ya es mucho. ¿Cuándo han puesto rock en un paseo? Nunca, y nosotras lo logramos. Así que cálmate, que ni Hagrid haría esto.” Recuperé el aliento y pensé que tiene razón. ¡Se me ocurrió a mí y lo logré! ¡Que suprema!
¿Inyección de adrenalina? No, sólo un poco de valentía y ganas de querer hacer las cosas.
Ay ¿a quién engaño? Me amo.