jump to navigation

Scarred: Sí, todos están marcados; todos hemos mitificado nuestros nacimientos. Marzo 16, 2008

Posted by Miss Bathory in Estupideces, Litaratura Barata.
trackback

Érase una vez… Una niña traumada quien en medio de la desilusión le escribió esta carta a su hermano: 

“No sé cómo empezar. Tal vez hoy ha de celebrarse el  aniversario de mi nacimiento, aunque ayer, lloré… Creí haberlo hecho por las bellas palabras que me dedicasteis, mi sensibilidad es inmensa pero mis lágrimas decían otra cosa; sugerían tristeza, nostalgia, desesperación, muerte. Sentí todo el día una inexplicable emoción, cosa que no suele suceder en mis cumpleaños; nadie se entusiasmó de esa forma, sólo yo. Eran sentimientos encontrados, la extraña fusión de alegría y desilusión. Siempre supe que terminaría antes de empezar. 

La antesala a esa noticia sólo llevó una palabra a mi cabeza: murió. No sabía quién era exactamente pero podía sentir cómo la tristeza se apoderaba de sus palabras, de sus frases. Él hizo lo posible por no lastimarme. Yo no creí que me fuera a afectar tanto, jamás he tenido sentido maternal, tampoco suelen afligirme las muertes, menos de esa forma. Pero inexorablemente ya no estaba, ¡Ja! Nunca imaginé que fuera a ser ese engendro.

 Esa noche (la anterior a hoy) tuve en mi ente la jocosa frase: a partir de hoy sé que no moriré a los trece. La muerte simplemente estaba ahí; en verdad temía a ser yo su víctima, pero ya ves, no fue exactamente así. Hoy, en compañía de mi madre, sentí algo terrible que inundó mis pensamientos; sin embargo, esta vez fue rabia, impotencia, esas ganas de salir  esconderme pero me contuve. Respiré muy profundo, me llené de paciencia y continué… Hasta la noticia, la explosión de  mis emociones: vuestra tía abortó al bebé. En ese momento no sentí nada; mi mente se nubló, estuvo totalmente vacía, irónicamente atónita. Reaccioné: comencé a experimentar confusión. Demasiadas interrogantes había formulado mi cabeza en ese momento. Entonces ¿Era cierto que ella esperaba un hijo?, ¿Cuándo pasó todo? ¿Dónde está ella?, ¿Su hija, mi primita, lo sabe? ¿Sigue viva?…El cuestionario no parecía tener fin… Hasta que poco a poco se fue respondiendo por sí sólo. 

Un hijo, muerto, que ya no existe. Luego vino inevitablemente la idea a mi mente: murió el día de mi nacimiento. ¿¡Murió el día de mi nacimiento!? Cada vez que yo celebrara mi cumpleaños, ¿celebraría su muerte?. Estoy muy confundida. ¡Estoy marcada!.  Simplemente eso, un estigma que cargaré toda mi vida… La verdad es que no sentí consuelo cuando dijo: … “murió ayer en la noche”. No pude creerlo, ¡Mi lágrimas! Mi desesperación mi llanto, mi muerte. Tengo una marca, una cicatriz, más que eso, una herida que nunca va a sangrar pero que estará ahí, abierta, ardiéndome para recordarme que tal vez ¡no debí haber venido a este plano!. Marcada porque murió cuando yo nací; marcada porque anteriormente, ¡lo sabía! ; marcada porque sí, porque tenía que estarlo. No sabía que mi mente pudiera experimentar esa sensación, en realidad, nunca supe como afrontar la muerte de un familiar. “…Mi primo, mi primito, he de preguntaros ¿Dónde estáis? ¿Adónde fuisteis? No creí que fueras el causante de mis lágrimas, de mi estado tan atípico, tan depresivo. Vosotros seríais  mucha luz entre tanta oscuridad… ¡Sólo sé que ya no estáis!.”

 Empecé a llorar, no podía contenerme, y, sin embargo, tuve que hacerlo. Sólo fueron unas 6 lágrimas, no más. Tal vez mañana lloro, hoy no hay ni lugar ni tiempo. Olvidaré que hoy ya tengo 14 años; y lamento tener que concluiros esto, hermano mío, pero… : Dios le está pasando factura a la familia, la vida se las cobra todas, ojo por ojo, diente por diente y… ¡Alma por alma!. 

Os quiero, espero vuestra respuesta. Vuestra hermana Angélica. Rotterdam, 17/10/1854.”

Lamentablemente, la carta llegó un poco tarde, Aurelio se había suicidado, pero Angélica sólo lo supo hasta 6 meses luego.

Gracias a Dios existe ahora el e-mail!!!

Comentarios»

No comments yet — be the first.